Simone Maniçoba

La repentina muerte de la influencer Simone Maniçoba generó un profundo impacto social en Rio Grande do Norte, Brasil, así como entre miles de usuarios que seguían de cerca su actividad en plataformas digitales.

El hecho se produjo el domingo 28, cuando la creadora de contenido enfrentó una grave complicación médica durante la fase previa a un procedimiento estético programado.

De acuerdo con información confirmada por personas cercanas a la familia, el episodio ocurrió antes de iniciarse la cirugía, específicamente en el momento en que se le administraba la anestesia para una liposucción.

Durante ese proceso, Simone Maniçoba presentó un paro cardiorrespiratorio, situación que obligó al equipo médico a intervenir de inmediato.

La reanimación se logró tras aproximadamente un minuto y medio, aunque el tiempo sin una oxigenación adecuada provocó daños severos en su organismo.

Tras estabilizarla de forma inicial, la paciente fue trasladada de urgencia al Hospital Wilson Rosado, ubicado en Mossoró, donde quedó internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Los estudios clínicos posteriores evidenciaron un edema cerebral de carácter grave, atribuido directamente al evento cardíaco sufrido durante la anestesia.

A pesar de la atención especializada y del soporte médico continuo, su condición neurológica no mostró evolución favorable.

Luego de varios días de seguimiento clínico y bajo estrictos protocolos hospitalarios, los especialistas confirmaron el diagnóstico de muerte cerebral el mismo domingo, lo que puso fin a la expectativa de recuperación mantenida por sus familiares y allegados.

Más allá del ámbito médico, la noticia tuvo una amplia repercusión en el entorno digital.

Con cerca de 65.000 seguidores, Simone Maniçoba se había consolidado como una referente regional en contenidos de belleza, moda y estilo de vida, además de destacar en el comercio electrónico mediante transmisiones en vivo, donde promocionaba productos y marcas locales.

Su trabajo le permitió construir una comunidad activa y una reputación profesional reconocida.

En el plano personal, Simone Maniçoba estaba casada desde hacía 26 años y deja a su esposo y a dos hijos, de 25 y 14 años.

Tras conocerse su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida y muestras de respeto, en los que seguidores, colegas y socios comerciales resaltaron su cercanía con el público, su carisma y el impacto de su labor en el ecosistema digital de la región.

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