En Vila Velha, Espírito Santo, Brasil, la muerte de Lucelena dos Santos, de 30 años, tomó un rumbo inesperado después de que su hijo de 4 años contara lo que había visto.
Lucelena era madre de tres hijos, ama de casa y muy querida por familiares, amigos y vecinos de la comunidad donde vivía.
La mujer convivía desde hacía aproximadamente dos años con Murilo, de 24 años, señalado por la Policía como el principal sospechoso del caso.

Las últimas horas de Lucelena
Según la información policial y familiar, todo ocurrió durante la madrugada del domingo, en una vivienda ubicada en la región de Riviera da Barra, cerca de Jabaeté.
Alrededor de las 6:40 de la mañana, Lucelena publicó un estado en WhatsApp en el que aparentemente mostraba molestia por una discusión con su compañero.
Poco después, cerca de las 7:00 de la mañana, vecinos la vieron caminando por el barrio mientras discutía con el hombre.
Esa habría sido la última vez que Lucelena fue vista con vida por personas de la comunidad.
Más tarde, Murilo y un familiar llegaron con Lucelena a la UPA de Riviera da Barra, donde informaron que la habían encontrado en una situación que inicialmente fue presentada como un intento de suicidio.
La versión generó dudas entre los familiares, especialmente porque una persona cercana había observado previamente la posición en la que estaba el cuerpo.
Según el relato familiar, esa posición parecía incompatible con la primera explicación entregada sobre lo ocurrido.

El relato del niño cambió el caso
Mientras la familia esperaba respuestas, el hijo de Lucelena, de apenas 4 años, fue llevado a la casa de su abuela.
En medio de la tristeza, el niño comenzó a hablar espontáneamente sobre lo que había presenciado dentro de la vivienda.
Según la información difundida, el pequeño afirmó que había visto al compañero de su madre sujetándola y colocando una cuerda.
El relato del niño hizo que la investigación tomara un nuevo rumbo y llevó a los investigadores a considerar que la versión inicial no explicaba completamente lo ocurrido.
De acuerdo con la Policía, el niño habría presenciado los hechos, mientras que en la vivienda también se encontraba otro hijo de Lucelena, un bebé de aproximadamente 10 meses.

Otros indicios encontrados
La familia también informó que Lucelena presentaba una lesión en uno de sus brazos y marcas en el cuello.
Estos elementos fueron considerados dentro de la investigación para determinar cómo ocurrieron los hechos y establecer la responsabilidad correspondiente.
La Policía comenzó a cuestionar la versión entregada por Murilo, debido a que, según los familiares, habría presentado diferentes explicaciones durante el proceso.
Otro dato que llamó la atención fue que, según los parientes de Lucelena, el sospechoso ya tenía un pasaje comprado con destino a Bahía.
Murilo fue detenido y llevado a la delegación policial, donde quedó a disposición de las autoridades.

La familia busca respuestas
Los familiares de Lucelena participaron en una despedida marcada por la conmoción y recordaron a la mujer como una madre dedicada y luchadora.
Sus seres queridos ahora esperan que la investigación esclarezca todos los detalles y determine qué ocurrió durante aquellas primeras horas del domingo.
El caso también puso atención sobre la importancia de analizar cuidadosamente una escena antes de establecer una primera hipótesis sobre las circunstancias de una muerte.
Para los familiares, el testimonio del niño de 4 años fue determinante para cambiar el rumbo de la investigación.