Olinda, Pernambuco, Brasil. El niño Brian Henrique de Barros Souza, de 7 años, murió tras ahogarse en la piscina de un parque acuático de la ciudad durante un paseo con su madre y un grupo de amigos.
El hecho ocurrió un sábado, cuando la familia aprovechaba el día soleado para disfrutar de las atracciones del parque acuático, ubicado en la región metropolitana de Recife.
Según relató la madre, Brian pasó parte del tiempo jugando en los toboganes que desembocaban en la zona infantil de las piscinas.
La mujer aseguró que vigilaba a su hijo de forma constante.
Sin embargo, en un momento tuvo que alejarse por unos minutos para ir al baño.
Cuando regresó a la piscina encontró una escena de desesperación.
El menor ya había sido sacado del agua por otra visitante del parque.

La piscina tenía un área más profunda
De acuerdo con el relato de la madre, la piscina donde se encontraba su hijo contaba con una parte poco profunda y otra donde la profundidad aumentaba.
La familia sostiene que no existía señalización visible que advirtiera a los visitantes sobre ese cambio de profundidad.
También denunció que no había avisos sobre la altura mínima recomendada para utilizar esa zona de la piscina.
La madre explicó que Brian no sabía nadar, por lo que cree que el niño pudo desplazarse hacia la parte más profunda y terminar ahogándose.

Fue trasladado a un centro médico
Después de ser rescatado por una visitante, el menor fue llevado de urgencia a una Unidad de Pronto Atendimento (UPA).
Pese a los esfuerzos del personal médico, Brian Henrique de Barros Souza no sobrevivió.

La familia cuestiona la actuación del parque
La madre afirmó que el parque sí contaba con salvavidas ese día.
No obstante, aseguró que ninguno de ellos estaba vigilando directamente a su hijo cuando ocurrió el accidente.
Además, señaló que, tras sacar al menor del agua, los trabajadores presentes no habrían realizado correctamente las maniobras de reanimación.
Estas afirmaciones forman parte de los señalamientos que ahora son analizados por las autoridades.

La Policía Civil investiga el caso
Tras el incidente, el parque acuático permaneció cerrado y no abrió sus puertas al público el domingo siguiente.
La administración informó que todavía no existe una fecha definida para reanudar sus actividades.
Mientras tanto, agentes de la Policía Civil de Pernambuco realizaron diligencias en las instalaciones del parque.
La institución comunicó que no ofrecerá declaraciones sobre el caso hasta que concluya la investigación y se determine si existieron responsabilidades relacionadas con el fallecimiento del niño.
