São José da Lapa, Minas Gerais, Brasil. Un niño de 11 años murió después de que una portería móvil cayera sobre su cabeza al finalizar un partido de fútbol amateur.
El menor fue identificado como Bernardo Amorim Calixto Santos, quien acompañaba a su padre al Estadio Municipal Inácia de Carvalho, en la región metropolitana de Belo Horizonte.
Según familiares, el niño tenía la costumbre de asistir a los juegos junto a su padre, Maurício Calixto Gomes, integrante de un equipo amateur llamado Colorado.
El accidente ocurrió el sábado 9 de mayo, cuando varias personas todavía permanecían dentro del campo después del partido.

Cómo ocurrió el accidente
Testigos informaron que varias crianças jugaban cerca de dos porterías móviles que aparentemente no estaban aseguradas correctamente.
Las primeras informaciones indican que Bernardo habría intentado apoyarse o colgarse de la estructura metálica en medio de la diversión con otros menores.
En ese momento, la portería cayó directamente sobre la cabeza del niño y le provocó un grave traumatismo craneal.
Familiares relataron que el ambiente se transformó rápidamente en desesperación después del impacto.
“El niño ya estaba en el suelo y sangrando”, contó un familiar a medios locales tras el accidente.
Intentaron salvarle la vida
El padre del menor cargó a Bernardo en brazos y lo llevó de urgencia a una unidad médica de São José da Lapa.
El niño recibió atención médica inmediata en una policlínica de la ciudad, pero no logró sobrevivir a las lesiones causadas por el golpe.
La noticia provocó una fuerte conmoción en Ribeirão das Neves, donde vivía la familia del menor.
Compañeros de la Escuela Municipal Guerino Casassanta, profesores y vecinos realizaron homenajes en memoria del niño, descrito como alegre y apasionado por el fútbol.
Despedida y homenajes
El cuerpo de Bernardo fue velado el domingo 10 de mayo, coincidiendo con el Día de las Madres en Brasil.
El sepelio ocurrió al día siguiente en el cementerio de Justinópolis, bajo un ambiente de tristeza entre familiares, amigos y residentes de la comunidad.
Medios brasileños informaron que el niño era fanático del Atlético Mineiro y soñaba con convertirse en futbolista profesional.
El club confirmó posteriormente que realizaría un homenaje especial para Bernardo antes de un partido en la Arena MRV, en Belo Horizonte.