Un nuevo caso de violencia extrema contra la mujer conmocionó a Pernambuco, Brasil, en los primeros días del año.
Taciana Andrade de Oliveira, fue encontrada sin vida dentro de un tanque de agua en el patio trasero de una vivienda del barrio Vale das Pedreiras.
Por el crimen, la Policía Civil detuvo a su expareja, Ronaldo Adriano Silva de Souza Junior.
El hallazgo del cuerpo se produjo el viernes 2, al final de la tarde, luego de varios días sin que familiares tuvieran noticias del paradero de la mujer.
La vivienda donde fue localizada pertenecía a la familia del sospechoso, quien residía allí al momento de los hechos. Taciana habría cumplido 40 años al día siguiente del descubrimiento.
La investigación avanzó tras la captura de Ronaldo Adriano, realizada días después en la ciudad de Timbaúba, en la Zona de la Mata Norte, a casi 90 kilómetros del lugar del crimen.
Según las autoridades, el hombre había huido tras la muerte de la víctima y fue localizado durante un operativo policial.
De acuerdo con testimonios de familiares y personas cercanas, la relación entre Taciana y su agresor estaba marcada por episodios de violencia.
Durante la madrugada de Año Nuevo, se habrían producido discusiones y agresiones físicas.
El padre de la víctima afirmó haber recibido relatos de vecinos que presenciaron ataques contra su hija en ocasiones anteriores.
Personas del entorno de Taciana señalaron que ella había sido aconsejada en reiteradas oportunidades para poner fin a la relación.
Incluso, meses antes del crimen, habría intentado separarse tras sufrir una agresión, aunque posteriormente retomó el vínculo con su pareja.
Taciana se dedicaba a realizar trabajos de servicios generales y era madre de dos hijos, una joven de 20 años y un adolescente de 16, fruto de una relación anterior.
Su familia exige justicia y reclama que el responsable permanezca detenido y reciba la pena máxima prevista por la ley.
La Policía Civil continúa recabando pruebas para reconstruir la dinámica del homicidio, que fue caratulado como feminicidio, mientras el caso vuelve a poner en evidencia la persistente violencia de género que afecta a mujeres en la región.




