Sofía Manuele de Souza

En Ribeirão Preto, estado de São Paulo, Brasil, una niña de tres años llegó sin vida a una unidad de urgencias, presentando graves signos de maltrato y desnutrición extrema.

La menor, identificada como Sofía Manuele de Souza, había sido retirada anteriormente del cuidado de su madre debido a problemas de drogadicción y enviada a vivir con su abuelo materno.

Según las investigaciones, desde su llegada a esa vivienda comenzaron las agresiones, presuntamente cometidas por la pareja del abuelo, Karen Tamires Marques, de 32 años.

De acuerdo con su confesión, la mujer golpeaba a la niña cuando esta se negaba a comer, y el día del fallecimiento la habría estrangulado al menos dos veces.

Hallazgos impactantes del informe forense

El informe del Instituto Médico Legal reveló numerosas lesiones en todo el cuerpo, incluyendo hematomas en distintas etapas de cicatrización, señal de violencia repetida durante mucho tiempo.

También se detectaron cuatro costillas fracturadas, equimosis internas, hemorragias y marcas de uñas en el cuello compatibles con estrangulamiento.

Los especialistas indicaron que Sofía presentaba una desnutrición severa: medía 81 centímetros y pesaba apenas 6,5 kilos, similar al peso de un bebé de pocos meses.

Además, su cabello era escaso, carecía de masa muscular y ni siquiera hablaba, lo que sugiere abandono prolongado y sufrimiento continuo.

Detención del abuelo y su pareja

El 17 de febrero, el abuelo José dos Santos, de 42 años, llevó a la niña ya fallecida a una unidad médica, donde el personal confirmó que presentaba rigidez cadavérica.

Tanto él como su compañera fueron detenidos en flagrancia por su presunta participación en los hechos.

El abuelo niega haber agredido a la menor y afirma que está recibiendo amenazas dentro del centro de detención por no haberla protegido.

Situación judicial del caso

El Ministerio Público acusó a la pareja por homicidio agravado y tortura, señalando la gravedad de las lesiones y el sufrimiento prolongado de la víctima.

La defensa sostiene que Karen asumió toda la responsabilidad y que el abuelo no participó en el desenlace fatal.

Ambos permanecen en prisión preventiva mientras continúan las investigaciones sobre uno de los casos más impactantes registrados en la región.