Liliana Carbonell Cueto y Elizabeth Isel Díaz Carbonell

La comunidad de Santa Clara, Cuba, permanece impactada tras el fallecimiento de Liliana Carbonell Cueto, de 46 años, y su hija Elizabeth Isel Díaz Carbonell, de 9 años, quienes perdieron la vida luego de ser atropelladas la noche del 30 de diciembre en un tramo de la Carretera Central, próximo a la terminal de ómnibus de la ciudad.

De acuerdo con la información disponible, el hecho ocurrió cuando madre e hija intentaban cruzar esa importante vía.

Liliana Carbonell Cueto murió de manera inmediata en el lugar del suceso, mientras que la menor fue trasladada con urgencia a un hospital pediátrico, donde falleció horas más tarde como consecuencia de la gravedad de las lesiones sufridas.

Familiares señalaron que el vehículo involucrado era conducido por un ciudadano cubano residente en Estados Unidos, quien se encontraba de visita en el país.

Según estos testimonios, el automóvil presuntamente se desplazaba a alta velocidad al momento del impacto.

Hasta el momento, no se ha difundido un informe oficial que detalle las circunstancias del accidente ni la situación legal del conductor.

La pérdida de ambas ha generado consternación entre vecinos y allegados, quienes reclaman información precisa sobre el caso.

María Pérez Cueto, familiar de las víctimas, expresó públicamente: “Ante esta tragedia, la familia exigimos justicia.Hasta el momento no se ha brindado información clara ni oficial sobre lo ocurrido. No sabemos si el responsable se encuentra detenido o en libertad. Este hecho no puede quedar sin respuesta”.

En declaraciones posteriores, Justa Cueto manifestó el impacto emocional que atraviesa la familia tras lo sucedido.

Indicó que los hijos mayores de Liliana, los gemelos Alejandro y Alexander, junto con otros parientes, se encuentran profundamente afectados por lo ocurrido.

Por su parte, Gladys Cueto Montoya resaltó el vínculo cercano que mantenía con Liliana Carbonell Cueto y su hija Elizabeth Isel Díaz Carbonell, subrayando que ambas formaban parte esencial del núcleo familiar y que su ausencia ha dejado una profunda huella emocional.

El caso continúa generando atención pública mientras familiares y comunidad esperan un pronunciamiento oficial que esclarezca los hechos, determine responsabilidades y aporte transparencia sobre las actuaciones de las autoridades competentes.