José Alves Bezerra

Itapevi, São Paulo, Brasil. Un hecho conmocionó a residentes tras lo ocurrido con José Alves Bezerra, de 55 años, conocido como “Dé”, propietario de un bar familiar.

El suceso ocurrió alrededor de las 7:50 de la noche, cuando José estaba sentado frente a su negocio, como de costumbre, conversando tranquilamente con un cliente.

Según las imágenes de seguridad, un hombre llegó en motocicleta, con casco, y anunció un asalto dentro del establecimiento.

El delincuente primero apuntó al cliente, quien se levantó asustado, y luego se dirigió directamente hacia José, obligándolo también a ponerse de pie.

Un momento que quedó grabado

Las cámaras captaron cómo el comerciante fue empujado mientras intentaba explicar que no tenía dinero y que era el dueño del lugar.

José intentó alejarse lentamente, aparentemente con miedo, sin oponer resistencia y sin estar armado.

En ese instante, el atacante reaccionó de forma violenta y disparó contra él sin llevarse nada del lugar.

El agresor huyó inmediatamente, dejando a la víctima sin vida dentro del negocio que había construido con su esposa.

Reacción de la familia

La esposa, Rosângela, se encontraba trabajando en otro comercio cercano cuando escuchó el estruendo.

Al principio pensó que se trataba de un ruido común, pero minutos después su hijo llegó gritando que su padre había sido herido.

Cuando ella llegó al lugar, José ya había fallecido.

La mujer expresó su dolor y desconcierto, asegurando que su esposo no tenía conflictos con nadie y era un hombre dedicado al trabajo y la familia.

Investigación en curso

Las autoridades informaron que la motocicleta utilizada en el hecho había sido robada horas antes en un sector cercano.

El sospechoso habría estado realizando varios asaltos en la zona, lo que indica que el negocio de José estaba en la ruta de esos delitos.

La policía maneja información clave y cree que el responsable no actuó solo, por lo que continúan las investigaciones.

Una vida construida con esfuerzo

José y su esposa estuvieron juntos por 28 años, formando una familia y levantando su negocio durante más de una década.

Antes de eso, él trabajaba como motoboy, hasta que decidió invertir en el bar que hoy era su sustento.

Su cuerpo fue velado en la ciudad y posteriormente trasladado a Río Grande do Norte, su lugar de origen, para el último adiós de sus familiares.

Mientras tanto, su esposa insiste en un solo pedido: justicia y respuestas claras sobre lo ocurrido.