Anderson Aguiar y Evelyn Silva

Un incendio de gran magnitud registrado en el Shopping Tijuca, en Río de Janeiro, Brasil, dejó dos personas fallecidas y abrió una investigación oficial sobre los protocolos de seguridad y evacuación aplicados durante la emergencia.

El siniestro ocurrió mientras el centro comercial se encontraba en pleno funcionamiento, con miles de personas en su interior.

De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el fuego se inició en el depósito de una de las tiendas y se propagó rápidamente, generando una intensa acumulación de humo.

Aproximadamente cinco minutos después del inicio de las llamas, las cámaras de seguridad captaron al jefe de seguridad del establecimiento, Anderson Aguiar, corriendo con una manguera contra incendios en un intento por contener el avance del fuego antes de la llegada de refuerzos especializados.

Según los registros y testimonios recopilados, Anderson Aguiar se expuso directamente al humo y a las altas temperaturas para proteger a empleados y clientes, además de auxiliar a la primera brigada interna que ingresó al local.

A pesar de no contar con el equipamiento completo de protección, continuó colaborando en las tareas de contención y rescate.

Fue visto con vida por última vez mientras asistía a dos brigadistas más dentro de la tienda afectada.

Posteriormente, fue evacuado y trasladado a un hospital, donde falleció a causa de la inhalación de humo.

La segunda víctima fue identificada como la brigadista Evelyn Silva, quien murió por asfixia provocada por el humo.

De acuerdo con la información proporcionada por compañeros de brigada, la joven utilizaba el uniforme reglamentario, pero presuntamente el oxígeno del cilindro que portaba se habría agotado, lo que le impidió abandonar el área a tiempo.

Familiares señalaron que Evelyn Silva había manifestado previamente su preocupación por el estado de los equipos de respiración, en particular por las máscaras y cilindros utilizados durante las intervenciones.

El supervisor de la brigada interna del centro comercial informó que el equipo de respuesta actuó siete minutos después del inicio del incendio.

También confirmó que el hidrante ubicado dentro de la tienda siniestrada no contaba con suministro de agua, lo que obligó a buscar apoyo en un quiosco cercano para intentar controlar las llamas en los primeros momentos.

Las autoridades indicaron que el Shopping Tijuca, con aproximadamente 10 años de funcionamiento, albergaba cerca de 7.000 personas al momento del incidente.

El análisis de las grabaciones de seguridad reveló que hasta una hora después de iniciado el incendio aún había clientes circulando por el establecimiento, y que el estacionamiento continuó operando durante parte de la emergencia.

Incluso, se constató que unos 40 minutos después del comienzo del fuego, una persona logró ingresar al centro comercial.

Ante estos hechos, la Policía Civil inició una investigación para determinar posibles fallas en los protocolos de evacuación, el funcionamiento de los sistemas contra incendios y la gestión del flujo de personas durante la crisis.

La administración del centro comercial aseguró que se aplicaron todas las medidas de seguridad previstas, aunque reconoció que una parte del complejo permanece clausurada por orden de las autoridades mientras continúan las pericias técnicas.

El centro comercial reabrió parcialmente sus puertas tras la evaluación inicial, mientras los organismos competentes avanzan en el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon el incendio y las responsabilidades asociadas a las deficiencias operativas, técnicas y de respuesta detectadas durante la emergencia.