Heloíse Oliveira Santos

Piçarra, Pará, Brasil. Heloíse Oliveira Santos, de 4 años, falleció el 15 de septiembre tras permanecer internada en un hospital de Araguaína, Tocantins.

La niña vivía con sus padres en Piçarra, al sur de Pará. Los primeros síntomas aparecieron el 3 de septiembre, cuando comenzó a presentar dolor de cabeza.

Al principio, los médicos sospecharon que podía tratarse de un problema de visión o conjuntivitis. Poco después, Heloíse sufrió una convulsión.

Su madre, la trabajadora social Hanna Mirelly Oliveira Pinto, de 29 años, notó que el comportamiento de la niña había cambiado.

Durante otra convulsión, Heloíse parecía haber perdido el conocimiento. Intentaba hablar, pero no conseguía hacerlo y permanecía con la mirada fija.

Traslado de emergencia

La menor fue trasladada al Hospital Infantil de Araguaína, donde presentó otra convulsión poco después de llegar.

Debido a su estado, los médicos decidieron ingresarla en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Heloíse tuvo que ser intubada y permaneció sedada mientras los especialistas realizaban diferentes estudios para determinar qué estaba ocurriendo.

Los exámenes mostraron inflamación en el cerebro. La meningitis fue descartada, pero todavía no se había identificado el virus responsable.

La principal sospecha médica pasó a ser una encefalitis viral, aunque la familia continúa esperando los resultados de las pruebas.

Una enfermedad todavía sin explicación

Una de las mayores preocupaciones de Hanna fue saber si existía alguna forma de haber evitado lo sucedido.

Según explicó la madre, los médicos le dijeron que la encefalitis viral puede ser causada por diferentes virus y que todavía se desconocía cuál había afectado a Heloíse.

La niña tenía todas sus vacunas al día y, según la familia, nunca presentó fiebre durante el desarrollo de la enfermedad.

Los médicos también indicaron que, en este caso, no existía una vacuna específica que pudiera prevenir la infección causada por el virus aún desconocido.

La familia realizó una vigilia

Mientras Heloíse permanecía internada, familiares y personas cercanas organizaron una vigilia de oración con más de 200 participantes.

La familia esperaba que la niña pudiera reaccionar, pero no presentó respuestas durante el tiempo que permaneció bajo atención médica.

Ante la ausencia de reacción, los especialistas iniciaron posteriormente el protocolo para confirmar la muerte cerebral.

Para Hanna, ese momento representó uno de los episodios más difíciles desde que comenzó la enfermedad de su hija.

La madre contó que no quería aceptar lo que estaba sucediendo, pese a que los médicos ya habían explicado la gravedad del estado de Heloíse.

Después de realizar nuevas pruebas y evaluaciones clínicas, los especialistas confirmaron la ausencia de actividad cerebral.

La muerte cerebral fue confirmada antes del fallecimiento de la niña, ocurrido el 15 de septiembre en el hospital de Araguaína.

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