Renata Yassu Nakama, de 26 años, murió tras caer de un autobús en movimiento en São Sebastião, estado de São Paulo, Brasil, cuando una ventana se desprendió durante el trayecto.
La joven madre de dos hijos viajaba de pie en un vehículo lleno y estaba apoyada en la ventana mientras el autobús avanzaba a velocidad por una curva.
Imágenes de seguridad muestran cómo el marco de la ventana comenzó a aflojarse hasta soltarse por completo, dejando un espacio abierto junto al asiento.
Caída desde el vehículo en marcha
Tras el desprendimiento, Renata fue expulsada del autobús y cayó al pavimento, golpeándose la cabeza con fuerza mientras el vehículo continuaba unos metros más.
El conductor detuvo la unidad y varios pasajeros bajaron de inmediato para auxiliarla, encontrándola gravemente herida pero aún con vida.
Testigos indicaron que logró ponerse de pie por unos instantes con ayuda, antes de ser trasladada de urgencia a un hospital cercano.
Fallecimiento días después
A pesar de los esfuerzos médicos, la joven no resistió las lesiones y falleció tres días después del accidente, ocurrido el 2 de enero.
El video del suceso se hizo público recién el 10 de marzo, un día antes de que Renata hubiera cumplido 27 años.
Sus padres quedaron a cargo de los dos niños pequeños, quienes —según la familia— necesitan apoyo psicológico tras la pérdida de su madre.
Reclamo de la familia y proceso legal
El padre, Sérgio Yassu Nakama, solicitó ayuda a las autoridades municipales y a la empresa de transporte Sancetur para cubrir las necesidades de los menores.
Un tribunal ordenó en febrero el pago de una pensión mensual equivalente a 2,4 salarios mínimos, aunque los abogados afirman que aún no se ha cumplido.
La empresa aseguró que depositó el dinero ante la justicia, mientras el proceso continúa sin resolución definitiva.
Versiones contrapuestas sobre lo ocurrido
El conductor declaró a la policía que la víctima ocupaba un área “no destinada a pasajeros” y que el autobús llevaba 77 personas, dentro del límite legal.
Sin embargo, la abogada de la familia sostuvo que el chofer vio a Renata colocarse allí y no intervino, continuando el recorrido pese al riesgo.
Según esta versión, la expulsión ocurrió por una falla estructural del vehículo, lo que podría implicar responsabilidad del operador y de la empresa.


