Dorival

La historia de Dorival, un jubilado de 76 años de Sao Paulo, Brasil, se ha convertido en el centro de una investigación que hoy avanza en manos de la Policía Civil.

Todo comenzó dentro de su propia casa, mientras recibía atención médica domiciliaria por parte de una enfermera contratada por la familia.

Las cámaras de seguridad del hogar captaron el momento en que la profesional preparaba los medicamentos que serían administrados al adulto mayor.

En las imágenes, según relatan los familiares, se observa cuando la enfermera diluye dos comprimidos y luego, de forma discreta, saca algo del bolsillo de su uniforme y lo mezcla en el vaso.

Minutos después, Dorival tomó el preparado.

De acuerdo con el testimonio de sus hijos, cerca de 20 minutos más tarde el adulto mayor quedó profundamente dormido y no despertó durante aproximadamente 17 horas.

Aunque respiraba con normalidad, no reaccionaba a estímulos, lo que encendió la alarma de la familia.

Ante la preocupación, lo trasladaron de inmediato a un hospital, donde fue sometido a varios estudios médicos.

El paciente fue dado de alta al día siguiente, pero la incertidumbre llevó a los parientes a revisar cuidadosamente las grabaciones de las cámaras internas.

Al analizar el video, detectaron lo que consideran la posible incorporación de un tercer medicamento que no estaba prescrito por los doctores.

La familia decidió confrontar a la enfermera y le mostró las imágenes.

Ella aseguró que solo había mezclado los fármacos indicados y negó haber añadido cualquier sustancia extra.

Sin embargo, la situación tomó un giro mayor cuando los parientes descubrieron que la misma profesional había estado vinculada a otra investigación previa relacionada con el fallecimiento de una mujer de 82 años, también bajo su cuidado.

Ese caso fue registrado como muerte sospechosa el año pasado, y ahora forma parte del contexto que analiza la autoridad judicial.

Actualmente, la delegada a cargo solicitó nuevas pruebas médicas y análisis que puedan aclarar lo ocurrido.

Dorival permanece en su casa, acompañado por sus hijos, mientras la investigación sigue su curso.

La familia insiste en que su objetivo principal es evitar que un hecho similar pueda repetirse con otras personas vulnerables.

El caso ha generado debate sobre la importancia de la supervisión en servicios de cuidado domiciliario y la confianza depositada en profesionales de la salud.