Juliana Faustino Bassetto

Un grave episodio de intoxicación química ocurrido en una academia ubicada en el Parque São Lucas, en la zona este de São Paulo, Brasil, es investigado por la Policía Civil, tras la muerte de la profesora Juliana y la hospitalización de al menos cinco personas, entre ellas un adolescente de 14 años identificado como Gabriel y una joven llamada Letícia, incorporada recientemente a la investigación.

De acuerdo con las diligencias preliminares, el incidente se produjo el sábado, cuando varias personas utilizaron la piscina del establecimiento y comenzaron a presentar síntomas compatibles con intoxicación por sustancias químicas empleadas en el tratamiento del agua.

Las víctimas fueron trasladadas a centros de salud, donde Juliana falleció posteriormente como consecuencia de las complicaciones.

El encargado de la piscina, identificado como Severino Silva, compareció ante las autoridades y declaró que no posee formación técnica para la manipulación de productos químicos.

En su testimonio, afirmó que realizaba mediciones del agua, tomaba fotografías y las enviaba por WhatsApp a un superior, quien le indicaba las cantidades exactas de sustancias que debía aplicar.

Según su relato, este procedimiento se siguió también el día de los hechos.

La Policía Civil señaló que la persona que impartía las instrucciones no se encontraba presente en el lugar y aún no ha sido interrogada.

Las investigaciones apuntan a que se trataría de uno de los propietarios de la academia, quienes no se han presentado voluntariamente ante la autoridad pese al transcurso de varios días desde el suceso.

Las actuaciones se concentran en la delegación policial de São Paulo, bajo la supervisión del delegado adjunto Rodrigo Rezende, quien explicó que el testimonio de Severino Silva permitió identificar materiales y sustancias incautadas durante un operativo realizado el día anterior.

Dichos insumos estarían relacionados con una combinación de productos indicada desde la dirección del establecimiento.

Según la policía, el caso evidencia una posible delegación de funciones técnicas a personal no habilitado, lo que podría haber derivado en un error en la dosificación de químicos.

El propio Severino Silva recordó un episodio ocurrido aproximadamente un año atrás, cuando la calidad del agua fue considerada inadecuada y la empresa contrató temporalmente a un certificado profesional, quien resolvió la situación.

Tras ese evento, el servicio especializado no fue mantenido, y el trabajador continuó desempeñando la función sin capacitación formal.

La empresa responsable de la academia emitió un comunicado a través de su asesoría de prensa, en el que asegura estar brindando asistencia a las familias afectadas.

Informó además que cuenta con certificado de inspección del Cuerpo de Bomberos, registro vigente ante el Consejo Regional de Educación Física y licencia sanitaria válida desde 2023.

En la nota, la compañía manifestó su compromiso con el esclarecimiento de los hechos y su colaboración con las autoridades competentes.

Las investigaciones continúan para determinar responsabilidades administrativas y penales, mientras las autoridades buscan tomar declaración a los propietarios del establecimiento ya la persona que ordenaba la manipulación de los productos químicos utilizados en la piscina.