Un hombre de 26 años, identificado como Ronald Maia da Silva, falleció a finales de diciembre tras desarrollar enfermedad de Chagas aguda, presuntamente asociada al consumo de açaí contaminado en el municipio de Ananindeua, en la Región Metropolitana de Belém, estado de Pará, Brasil.
De acuerdo con la información sanitaria disponible, el joven comenzó a presentar fiebre persistente, malestar general y debilidad física a inicios de diciembre.
Durante más de 20 días, buscó atención en una Unidad de Pronta Atención (UPA) y en distintos centros de salud de Belém, donde recibió únicamente tratamiento sintomático, sin que se lograra un diagnóstico definitivo en las consultas iniciales.
Ante el empeoramiento progresivo del cuadro clínico, el paciente fue ingresado el 27 de diciembre en el Servicio de Urgencias Augusto Montenegro.
Tras permanecer siete días hospitalizado, la caída fue confirmada el 31 de diciembre.
El certificado de función consignaba como causa la enfermedad de Chagas, relacionada con la ingestión de alimentos contaminados por el protozoario Trypanosoma cruzi.
El caso motivó la activación de medidas de monitoreo epidemiológico y sanitario por parte de las autoridades locales y estatales.
El Ayuntamiento de Ananindeua confirmó tres casos de enfermedad de Chagas en 2026, mientras que siete episodios adicionales continúan bajo investigación, a la espera de resultados de laboratorio.
Como parte del seguimiento, equipos de Vigilancia en Salud y Vigilancia Ambiental realizaron inspecciones sanitarias en el sector Cidade Nova 6.
Durante estas acciones se evaluaron las condiciones de higiene, procesamiento y manipulación del açaí.
Las autoridades determinaron la clausura de un punto de venta y emitieron notificaciones a otros establecimientos para comercializar el producto sin el sello de regularidad sanitaria, documento obligatorio que acredita la aplicación del blanqueamiento térmico, calentamiento y refrigeración, procesos necesarios para eliminar el agente infeccioso.
Los registros sanitarios indican que la transmisión oral de la enfermedad de Chagas concentra la mayor parte de los casos agudos en la región amazónica.
La infección ocurre al ingerir alimentos contaminados por el insecto vector triturado o por sus deyecciones, lo que permite la entrada del parásito al organismo.
El cuadro clínico puede evolucionar hacia complicaciones cardíacas, como miocarditis, y en situaciones de mayor gravedad, afectación neurológica.
El manejo médico requiere tratamiento específico, entre ellos el uso de benznidazol, cuya eficacia está estrechamente vinculada al diagnóstico oportuno.
La Secretaría de Estado de Salud Pública de Pará (Sespa) mantiene el seguimiento del caso y brinda apoyo técnico a la vigilancia municipal.
De forma paralela, la administración de Belém informó la continuidad de la cartografía de los puntos de procesamiento de frutas, con el objetivo de verificar el cumplimiento de los protocolos de seguridad alimentaria y fortalecer el control sanitario en la cadena de producción y comercialización del açaí.

