La joven Gabriele Rodrigues, de 19 años, murió este jueves 8 tras permanecer varios días internada en estado crítico a consecuencia de un atropello ocurrido en la ciudad de Timón, en el estado de Maranhão, Brasil.
La familia confirmó el diagnóstico de muerte cerebral luego de que el equipo médico agotara las posibilidades terapéuticas en el Hospital de Urgencias de Teresina (HUT), donde la paciente recibía atención especializada desde el día del siniestro.
El hecho se registró el 1 de enero, cuando Gabriele Rodrigues se desplazaba en motocicleta junto a un primo por una vía urbana de Timón.
Durante el trayecto, ambos fueron impactados por un automóvil conducido por un vecino de la familia, identificado por las autoridades como Francisco Luciano.
Tras la colisión, las víctimas fueron auxiliadas por terceros y trasladadas inicialmente a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), antes de su derivación al centro hospitalario de Teresina debido a la gravedad de las lesiones.
De acuerdo con el testimonio de los familiares, el suceso no se trató de un evento vial fortuito.
Sostienen que, en días previos, el conductor habría realizado conductas de acoso y acecho hacia la joven, las cuales fueron rechazadas.
Bajo esa versión, el vehículo habría sido dirigido de manera intencional hacia la motocicleta.
Los allegados aseguran que, tras el impacto, el automovilista descendió del coche, observó la situación y se retiró del lugar sin brindar asistencia inmediata.
El padre de Gabriele Rodrigues manifestó que la familia considera el caso como un episodio vinculado al rechazo de insinuaciones previas, y no como un accidente convencional.
En ese contexto, solicitaron una investigación exhaustiva, con el fin de esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes conforme a la ley.
Por su parte, el señalado difundió un video en redes sociales en el que negó las acusaciones.
En su declaración pública, afirmó que no tuvo intención de causar daño, que solo conocía a las víctimas por ser vecinos y que el episodio respondió a un incidente vial involuntario, descartando cualquier conflicto previo.
La Policía Civil asumió la investigación para reconstruir la secuencia del atropello, analizar las pruebas disponibles y establecer las responsabilidades legales que pudieran derivarse de lo ocurrido, conforme a los protocolos vigentes y al marco jurídico aplicable.

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